Director
PALABRAS AL VIENTOEntrevista a Juan Minujín |
El actor Juan Minujín estrenó Vaquero, su ópera prima como cineasta. Una atractiva comedia negra que protagoniza junto a Leonardo Sbaraglia y Pilar Gamboa, en la que describe la interioridad de un actor neurótico y resentido con el medio artístico y sus colegas. Es por esta razón, que El Laboratorio de Guión decidió reunirse con Minujín, para hacerle una entrevista cara a cara y que nos cuente un poco más sobre este proceso.
¿Cuánto tiempo pasó desde la gestación de la idea hasta el estreno de la película?
Y… hasta el estreno, dos años y medio más o menos.
¿De dónde surgió la idea?
Hice un corto en el 2006 que se llama “Guacho”. La temática era más o menos la misma: el monólogo interno del actor. De ahí se empezó a gestar la idea.
¿Cuál fue el punto de partida de la película? ¿Se te ocurrió primero el conflicto a modo general o el personaje?
Decididamente el personaje.
¿Cómo es trabajar con otro guionista? ¿Cómo se dividieron los roles? uno dialogaba, otro pensaba la estructura, la narración…
En realidad hacíamos mucho peloteo conjunto, trabajamos la estructura entre los dos y después escribimos alrededor de diez, quince páginas. A partir de ahí, cuando la idea ya estaba más plasmada, más orgánica, empezamos a trabajar por separado, siempre corrigiendo cada uno lo que hacía el otro.
¿Cuánto tiempo te llevó escribir el guión? ¿Cuántas versiones hubo?
Hubo muchas versiones. El guión cambió mucho desde la primera, que era, quizás, más natural. Después le fuimos agregando estructura porque yo sentía que le faltaba plot point, cierre, etc. Cuando le presentamos la nueva versión al productor, nos dijo que el guión había perdido frescura, con lo cual, volví para atrás para encontrar el equilibrio.
¿Sentís que llegaste a ese equilibrio?
Sí, siento que llegue a un buen equilibrio, pero quedó débil de estructura. En algunos tramos dónde la narración debería avanzar, no están demasiado claros.
¿Cómo fue tu camino de actor hasta terminar dirigiendo tu propia película?
Siempre me gustó la mecánica de cómo se hacía una película. Desde el lugar de actor, solía estar atento al set, a cómo se desarrollaba una película por detrás de cámara. Siempre me llamó la atención y era muy observador. Cuando fantaseaba con hacer algo propio, la gran mayoría de las veces, estaba vinculado más a lo audiovisual que a lo teatral. Hay algo del verosímil que transmite el cine que me gusta mucho, y también de los recursos que tiene.
¿Tenes algún otro proyecto como director además del corto?
No, en cine no. Algunas cosas chicas en teatro y no mucho más.
¿Cuánto hay de autobiográfico en Vaquero?
(Ríe) Hay de autobiográfico en el sentido de que es un actor y que yo también lo soy. Desde ese lugar es inevitable no sentir cosas en común. Yo escribo desde mí y elegí el mundo que yo conozco. Pero, obviamente, es una exageración, una exacerbación. A diferencia del personaje yo tengo muchas otras cosas que disfruto y que me sacan de ese estado.
¿Cómo es dirigirte a vos mismo?
Trabaje todo el tiempo con una Couch actoral con la que pasamos todo el guión como si fuera de otro. En la pre producción hicimos un page to page, los dos solos, haciendo un análisis de texto y un análisis de personaje muy cuadrado de objetivos y quiebres de escena. Después en el set, ella estuvo todo el tiempo ahí frente al video assist. Yo hacia una toma, me acercaba al video assist, lo veía y la charlábamos entre los dos.
¿Cómo conseguiste reunir ese casting? sobre todo a Sbaraglia, siendo una película de bajo presupuesto…
Trabaje con Sbaraglia en Epitafios y con Fanego en Epitafios y Trátame bien. A Sbaraglia lo llame, le conté sobre el proyecto y le mande el guión. Me llamo al toque y me dijo que el guión le había encantado. Yo pensé que no lo iba a hacer, sobre todo porque tiene una agenda muy ocupada pero finalmente acepto y se hizo.
¿Por qué se te ocurre el recurso del off? Y ¿Tuviste que reescribir ese off en el proceso de montaje?
Lo reescribí bastante en el proceso de montaje. El off fue un recurso con el que comenzó la idea, porque tiene que ver con lo que le pasa al personaje por dentro, con la neurosis. Para mí el off es un contrapunto. Vendría a ser el personaje enemigo del protagonista. Hicimos mucho off y luego en montaje se fue recortando. En el montaje nos íbamos a la isla y pasábamos partes de la película y yo improvisaba textos contra la imagen, extraíamos lo que nos gustaba, armábamos una maqueta y lo volvíamos a regrabar.
Los personajes secundarios no tienen un arco de transformación, parecen estar solo para ser vistos por el protagonista. ¿Era esa tu intención?
Pasamos por muchas etapas. En otras versiones del guión los personajes tenían transformación. El hermano estaba metido en drogas y le pedía plata al protagonista, Martin Alonso y Esmeralda Mitre tenían al final una especie de historia de amor, y en otra versión el compañero de teatro terminaba instalado en la casa de Julián porque tenía algunos problemas y se le aparecía ahí. Pero después todo eso no lo pudimos sostener. Se nos iba de foco el personaje protagonista que era lo que a mí me importaba. Perdía mucho potencial el relato del personaje, se transformaba en otro tipo de narración. Lo que queríamos sostener era la sensación de claustrofobia y asfixia que tiene la película. Hasta el montaje intentamos enfocarnos en eso. Y abriendo las líneas sentía que eso se iba a perder.
¿Cómo llegaste a decidir el final de la película, por qué la historia concluye en ese momento? ¿Qué entendió Lamar? ¿Logró modificar algo de sí mismo? ¿Por qué no utilizaste el monólogo interior para cerrar el film?
La sensación que tengo es que este personaje tiene un final negativo porque es un personaje que no encuentra una salida, ni aprende mucho en el camino, ni tiene una redención. Lo que si veíamos como transformación es que su cabeza se va silenciando, el off va desapareciendo y al final termina vacio pero triste y angustiado.
¿Qué esperas que le pase al público con tu película?
No es una película de tesis, es una impresión convertida en expresión. El personaje se da cuenta que ese camino no es pero tampoco se le abre otro. Yo elijo que este personaje no se corra. No me parecía honesto con la película y con el personaje que en este momento encuentre una salida. Es un personaje que no toma decisiones en toda la película, no las va a tomar al final.
¿Cuál es el tema de la película?
Creo que el tema sería: los efectos del discurso capitalista en la subjetividad de las personas. Digo, esa es la mirada más general de lo que le pasa a este actor en particular y tiene que ver estrictamente con él. Es Julián quien no puede salir de eso, el que queda estancado, el que pierde conexión. De hecho no le va mal… (Ríe) tiene varios trabajos y todo. Igual son cosas que todavía sigo entendiendo al seguir viendo la película, al verla con público sobre todo, al charlarla con otros, etc. El punto de partida no fue intelectual. Repito, no es una tesis.
¿Cómo te sentiste atravesando tantos roles en un mismo proyecto? La escritura, la actuación, la dirección… ¿Con qué te quedas de cada uno de esos momentos creativos?
La escritura es el más libre de todos. Sobre todo el arranque de la escritura, ahí todo es posible. La dirección es ir atajando muchos penales, uno está más puesto en resolver que en crear, por lo menos en el rodaje. Después en el montaje podes volver a poner en crisis el material un tiempo. De todas maneras el montaje fue la etapa que mas sufrí. Sobre todo el cierre de la película que fue una decisión que no podía tomar. El pulso narrativo de la película se define en el montaje.
¿Con qué contratiempos te encontraste en esta primera experiencia?
Además de las dificultades del montaje, ahora en la exhibición y la distribución que es un sistema muy mezquino y macabro, que tiene muy poco que ver con lo que es tu película pero a la vez la define. Después actores y demás. Aprendí sobre mi oficio parándome del otro lado y viendo la importancia que tiene a veces para un equipo técnico que el actor llegue a tiempo o que no quiera repetir la toma una vez más. Empecé a entender un costado de los actores que desde el otro lugar a veces no se tiene en cuenta.
¿Cuáles fueron tus referencias a la hora de encarar este proyecto?
Midnight cowboy
Opening night
Happy together y otras del fotógrafo Christopher Doyle
Tiro de Gracia (Ricardo Becher)
Un año sin Amor
Pale Rider (C. Eastwood)
In the cut (Jane Champion)
Entre muchas otras películas y cortometrajes. También libros de fotografía, de pintura, Mark Chagall, etc.
¿Cuáles son tus películas favoritas?
Imposible decirlo, algunas que me resuenan ahora:
Opening night
Torrentes de Amor
El discreto encanto de la burguesía
El dependiente
Stranger than paradise
Dead man (J. Jarmush)
Solo contra todos
Apocalipsis Now
Infernal Afaires (Wai-keung Lau)
Memories of a murder Joon-ho Bong
Chunking Express
Mystic river
¿Cómo ves el cine argentino?
Lo veo bien en el sentido que lo veo diverso, películas industriales de mucha calidad, películas de género de mucha calidad también. Creo que pudimos salir de la idea de que el cine bueno argentino solamente es el autoral. Creo que podemos decir que hoy en día hay una impronta de cine argentino lo suficientemente reconocible y sustancial.
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